La joven bruja se acercó a la ventana y observo la tarde. El sol caía tras el bosque y le daba un aire de ensueño al lugar. Los dorados otoñales y los verdes peremnes eran algo dignos de ver. A lo lejos se sentía el canto de algún pájaro rezagado.
La joven suspiró y se volvió a su escritorio. Una pequeña lechuza descansaba a un costado del mismo en un improvisado nido hecho con un viejo sombrero de paja. Un suave ulular le indico a la muchacha que la lechuza estaba ansiosa por salir.
-Tranquila Wizzy, luego te envío. Pero no te vayas a visitar a Lorenzo hasta luego de dejar las cartas.
La lechucita movió la cabeza y con un suave gorjeo pareció responder a su dueña.
La muchacha tomó un pergamino y una pluma y empezó a redactar la carta:
Mi querido amigo. Se que deseabas que siguiera a tu lado y tenías ganas de bromear en nuestro nuevo año escolar. Se que me he perdido tus mejores bromas. Que he dejado que ese joven que salía de su tímido caparazón para empezar a darse más lo he perdido. Pero amigo, aún tienes posibilidades de una charla en la sala común, en el 4to. piso en las vacaciones ó en el comedor ó el gran salón. Se que no te conforma la idea. Como tampoco te conformó del todo tener que ser simples amigos. He visto tus pequeños trucos y tus detalles conmigo. Te prometo que algún día estaré allí de nuevo. Quién sabe. Por lo pronto te encomiendo que las cuides, que no te vayas. Se que no te conforma compartirme fuera pero es lo mejor. Yo hubiera roto el lazo mágico antes de que nos diéramos cuenta. Un beso. Tu amiga. §D
La joven revisó el pergamino y sintiéndose satisfecha lo enrollo cuidadosamente y lo ató a la patita de la lechuza.
-Ve, búscalo donde esté y entregáselo. Luego si quieres aprovecha a visitar a Lorenzo, seguro que están cerca.
La lechuza ululó y salió rauda por la ventana.
Darlis se levantó y se dejó caer en la cama. No tenía ganas de pensar más. Necesitaba dormir, olvidar, pero una pila de imágenes recorrían su mente y ella no pudo evitar una sonrisa ante los rostros que se le cruzaban.
-Ahora no quiero, necesito dormir, dejar de pensar - se protestó a si misma y cerrando los ojos buscó entrar en un mundo de ensueños.
La joven suspiró y se volvió a su escritorio. Una pequeña lechuza descansaba a un costado del mismo en un improvisado nido hecho con un viejo sombrero de paja. Un suave ulular le indico a la muchacha que la lechuza estaba ansiosa por salir.
-Tranquila Wizzy, luego te envío. Pero no te vayas a visitar a Lorenzo hasta luego de dejar las cartas.
La lechucita movió la cabeza y con un suave gorjeo pareció responder a su dueña.
La muchacha tomó un pergamino y una pluma y empezó a redactar la carta:
Mi querido amigo. Se que deseabas que siguiera a tu lado y tenías ganas de bromear en nuestro nuevo año escolar. Se que me he perdido tus mejores bromas. Que he dejado que ese joven que salía de su tímido caparazón para empezar a darse más lo he perdido. Pero amigo, aún tienes posibilidades de una charla en la sala común, en el 4to. piso en las vacaciones ó en el comedor ó el gran salón. Se que no te conforma la idea. Como tampoco te conformó del todo tener que ser simples amigos. He visto tus pequeños trucos y tus detalles conmigo. Te prometo que algún día estaré allí de nuevo. Quién sabe. Por lo pronto te encomiendo que las cuides, que no te vayas. Se que no te conforma compartirme fuera pero es lo mejor. Yo hubiera roto el lazo mágico antes de que nos diéramos cuenta. Un beso. Tu amiga. §D
La joven revisó el pergamino y sintiéndose satisfecha lo enrollo cuidadosamente y lo ató a la patita de la lechuza.
-Ve, búscalo donde esté y entregáselo. Luego si quieres aprovecha a visitar a Lorenzo, seguro que están cerca.
La lechuza ululó y salió rauda por la ventana.
Darlis se levantó y se dejó caer en la cama. No tenía ganas de pensar más. Necesitaba dormir, olvidar, pero una pila de imágenes recorrían su mente y ella no pudo evitar una sonrisa ante los rostros que se le cruzaban.
-Ahora no quiero, necesito dormir, dejar de pensar - se protestó a si misma y cerrando los ojos buscó entrar en un mundo de ensueños.
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